sexo anal

El sexo anal se puede realizar con la ayuda de juguetes. Son muchos y variados son los que nos muestran las tiendas especializadas. A saber, vibradores, perlas anales, poner vibradores. La gracia que aporta el juguete sexual es que se puede experimentar de diferentes y originales formas y lo pueden utilizar ambos miembros de la pareja. El sexo anal produce una sensación sorprendente la primera vez que lo practicas y el primer reflejo es de contracción. El movimiento dentro fuera puede resultar doloroso si se hace muy violenta o profundamente. Por este motivo es muy importante prestar atención al cuerpo y no dudar en lubricar con bastante abundancia la zona cuando se utilicen juguetes.

El sexo anal es bastante más peligroso que las relaciones vaginales en lo que a transmisión de enfermedades infecciosas se refiere, ya que esta zona está directamente en contacto con las bacterias que se encuentran en el recto. Por eso, es imprescindible limpiar con escrupulosidad los juguetes antes y después de usarlos, sobre todo si se utilizan primero en la zona anal y después en la vaginal.

Aunque nunca se sabe si hay que proponer el sexo anal a la pareja, lo real es que el punto G masculino está en la pared anterior del recto, en continuo contacto con la próstata.

El sexo anal se puede practicar de diferentes formas. El analdigitus es la práctica en la que introducimos los dedos en el interior del ano. Es una práctica muy extendida dentro de la masturbación femenina y complementa perfectamente las caricias anales que estimulan esta zona tan erógena. Hay muchas mujeres que comparan esta penetración con la vaginal. Cuando la penetración se realiza con los dedos suele doler menos que con el pene o con los juguetes sexuales. Las caricias iniciales hacen que la zona se relaje y se humedezca. Lo importante es tener las manos limpias antes de cada relación.

Otra forma de sexo anal es el anulingus, se conoce así al contacto oral en la zona anal. Muchas personas llegan al orgasmo por medio de esta práctica ya que estimula una zona reactiva sin tener que penetrar. No debe existir el dolor aunque sí puede aparecer alguna molestia. En este caso, es primordial la higiene ya que los riesgos son mayores.