masaje erótico

Un masaje erótico es siempre una buena opción para liberar el estrés que causa la rutina diaria. Tienes que dejar tiempo en tu día para la relación de pareja y, así, mejorar la salud sexual. Aprender a realizar un masaje erótico y practicarlo a la pareja es el primer paso para probar cosas nuevas y hacer que las relaciones sexuales con tu pareja sean más divertidas.  Algunas de las quejas que más se producen en la pareja son el poco tiempo que se dedican a las caricias y a los preliminares, de manera que las relaciones acaban convirtiéndose en algo monótonas y bastante aburridas. Elige una buena música que cree un ambiente íntimo y sensual.

Una vez que se haya creado el ambiente ideal bajando la intensidad de la luz, buscando la temperatura adecuada, la música sexy y elegidas las cremas y los aceites. Existen muchas maneras de dar un masaje erótico, enumeramos algunas de ellas.

Masaje erótico en la cabeza, tu pareja tumbada de espaldas, con la cabeza apoyada en un cojín o en una almohada. Colócate de rodillas, detrás de él, y comienza por la frente, haciendo un suave recorrido desde la nariz hasta donde nace el cabello, alterna la mano izquierda con la derecha. Repite unas 10 ó 12 veces. Es importante ir variando la intensidad de la presión en función a la petición de tu pareja. Finaliza poniendo las palmas de las manos en sus sienes y mantén esta posición durante un par de minutos.

Las caricias que realizas en este tipo de masaje erótico estimulan el centro energético que está situado detrás de la frente. Con este tipo de masajes se relajan las tensiones, desaparece el estrés y se siente un profundo bienestar.

Las mejores horas para realizar este tipo de masaje erótico son las primeras horas de la tarde. Este tipo de masajes debe ser suave y servir como perfecto preámbulo para otro tipo de masajes con bastante mayor carga erótica. Debes tener en cuenta que las orejas son zonas ultrasensibles y altamente erógenas. Aprovecha para hacerle cosquillas con la lengua  o con los labios. Pero tienes que saber que no a todo el mundo le gusta que le hagan cosas en la oreja, así que hay que prestar atención a las señales.