masaje erótico

No hay nada mejor que, antes de hacer un masaje erótico, haber comido algo ligero anteriormente. Un menú light y completamente afrodisíaco a base de ostras, fresas, champan y algo de chocolate. Otro de los detalles que hay que cuidar para realizar un buen masaje erótico es aclimatar la habitación perfectamente. Con una temperatura ideal de 25 grados, fabricaremos un ambiente cálido para que los músculos comiencen a relajarse y el cuerpo pueda disfrutar plácidamente del masaje. Es muy recomendable favorecer una atmósfera Zen, con unas luces tenues y una música muy relajante.

Recuerda que para realizar un perfecto masaje erótico debes estar totalmente preparada o preparado. Deja las joyas a un lado, ten perfectamente cortadas las uñas y evitarás arañar a tu pareja. Varía la presión en función a las reacciones de tu pareja. Cambia constantemente la técnica, roza, pellizca o amasa, masajea o presiona. El cambio de habilidades también produce diferentes sensaciones. El masaje erótico es un intercambio de papeles y, por tanto, de sensaciones. Deja volar tu imaginación, alterna las caricias con los besos.

La última parte de la que vamos a hablar es sobre los pies. Los pies son zonas extremadamente erógenas y contienen cuatro puntos de gran estimulación sexual, relacionados con los órganos genitales. Un masaje erótico en los pies relaja y excita a la vez. La reflexología es una terapia manual que trata los órganos del cuerpo a través de la presión en ciertos puntos de los pies. Además de poder ser un gran masaje erótico, el masaje en los pies aporta muchos beneficios para combatir el estrés, la ansiedad, los dolores de cabeza e incluso los gases.

Comienza tu masaje erótico en los pies untándote algo de aceite de oliva en las manos. Coge su pie izquierdo con las dos manos y comienza a realizar movimientos circulares con el pulgar sobre los tobillos en el sentido de las agujas del reloj. Realiza lo mismo en el pie izquierdo. Para finalizar, pon los tres primeros dedos de tu mano sobre el tobillo externo y dibuja círculos lentamente, primero en un sentido y, luego, en el otro. Finaliza el masaje variando la presión y la amplitud de los movimientos.