Beso de Singapur

El beso de Singapur vuelve a estar de moda. Es una curiosa práctica sexual que resulta relativamente fácil de hacer y produce un placer espectacular. Si quieres conseguir alcanzar un excitante orgasmo no dejes de aprender a practicar el beso de Singapur, no te arrepentirás.

En el sexo siempre queremos más, más placer, más tamaño, más intensidad y más orgasmos. En esta vida tan estresada que nos ha tocado vivir, también hay veces que perdemos la perspectiva de lo más básico, lo que tenemos realmente a nuestro alcance. Hoy dejaremos de lado los juguetes, los lubricantes y nos vamos a centrar en una práctica muy placentera fuera de posturas imposibles, el beso de Singapur o pompoir.

El beso de Singapur es una antigua técnica sexual de la que se tiene constancia en algunos libros de historia, basada en que la mujer estimula el pene con la vagina una vez que éste está ya dentro, realizando unos movimientos muy parecidos a los de succión. Se trata de una práctica algo difícil para algunas mujeres, que requiere algún entrenamiento del músculo pubocoxígeno, que es el encargado de estimular el pene en este caso. Otras mujeres, son capaces de practicar este movimiento de una forma natural, por eso la mejor manera de averiguar si se es capaz es practicándolo.

Para practicar el beso de Singapur es necesario ejercitar este músculo. Hay mujeres que los tienen bien entrenado de una manera natural pero otras necesitan alguna práctica. Para conocer el músculo al que nos estamos refiriendo, la próxima vez que vayas a orinar prueba a cortar el pis durante un instante, el músculo que permite hacer esto es el pubocoxígeo. Para entrenar este músculo puedes practicar algunos ejercicios de Kegel, además te ayudarán a evitar las perdidas en el futuro.

Aunque el beso de Singapur se puede practicar de diferentes maneras vamos a hablar de la técnica más habitual para lograr un gran orgasmo. El chico boca arriba y la chica sobre él a horcajadas, la mujer encontrará el ritmo. El hombre debe ser totalmente pasivo durante esta práctica. Las caderas de la chica permanecen quietas, y comienza el trabajo del músculo pubocosígeo con contracciones continuadas e intensas.