poliamor

El poliamor está de moda. Si navegas por la red o tienes citas en este nuevo siglo, probablemente ya habrás oido hablar de ello. Los poliamorosos y poliamorosas son personas que tienen la capacidad de mantener relaciones íntimas, duraderas y sexuales con varias personas a la vez. Una situación que cada vez se está extendiendo más, sobre todo en las grandes y cosmopolitas ciudades. En realidad, las personas que practican el poliamor no son personas que necesiten nuevos retos o se hayan recorrido todas las posturas del kamasutra y necesiten otra variedad. Va mucho más allá.

El poliamor lo practican personas que han cambiado la manera de ver las relaciones amorosas de pareja y las viven de una forma diferente a la tradicional. Ni es mejor ni es peor que la manera clásica, es una evolución de las relaciones convencionales. Es una manera diferente de ver las relaciones.

El poliamor puede llegar a tener varias vertientes. Quizás la más conocida sea la poligamia, es decir, el matrimonio con varias personas pero a lo que realmente nos referimos cuando hablamos de ellos es a otro tipo de relaciones, sobre todo, a la polifelicidad o a las relaciones jerárquicas. Finalmente, no se puede evitar que en esta manera de entender el amor se dé ese último caso, ya que nunca se quiere de la misma manera a dos personas.

En el poliamor, no debemos confundir la anarquía con la ausencia de reglas sino, tal vez, con la ausencia de normas que rijan las relaciones poliamorosas. Es decir, cada uno pone sus propias reglas. Existe un acuerdo entre, al menos dos personas donde rige el sentido común y se establecen unos límites. Es importante la comunicación. Hablar y hablar, tener empatía con las otras personas.

Hablar de sentimientos parece paradójico cuando la mayoría de personas que ven desde fuera este tipo de relaciones piensan que es un modo de poder practicar sexo sin control. Es importante saber que el poliamor habla de relaciones, no de sexo, Cuantas más relaciones mejor. Se trata de conectar con otras personas, de querer y no tanto de desear aunque, como siempre, el sexo está implícito en cualquier tipo de relación.