dogging

Las nuevas tecnologías se convierten en el modo habitual para organizar estas sesiones de dogging. El primer contacto se realiza a través de foros abiertos en Internet exclusivamente con este único objetivo. Cuando están cerrados la fecha y el lugar, los mails y los mensajes son los grandes protagonistas que comunican los cambios de última hora o, incluso, se utilizan para intercambiar fotos de personas y lugares donde se va a producir el encuentro. Una vez que se ha localizado una reunión, siempre se tiene que tener en cuenta a quién se cita para asistir. Es un error enviar de forma indiscriminada un mailing a todos los conocidos. Se debe realizar una selección en función del tipo de reunión, puesto que muchas se han suspendido por exceso de público masculino o escasas parejas. También se han suspendido por la disparidad de gusto de los participantes, unos hetero y otros homo. Cuando se conoce a gente dentro del mundo jogging, es habitual intercambiar tarjetas para formalizar encuentros de una manera más íntima.

Existe otro tipo de dogging, el llamado dogging virtual. A través de los teléfonos móviles de última generación con cámaras con definición maravillosa, se hacen participes visualmente de las sesiones a personas que físicamente no puedan estar allí. Este tipo de dogging limita la participación al voyeurismo, aunque aseguran que es igual de excitante.

El dogging no es únicamente diversión y juegos. La policía señala el incremento de asaltos, violaciones o robos como consecuencia de esta práctica sexual. Por este motivo se ofrecen una serie de consejos para mantener la integridad física y el anonimato de los participantes a estas reuniones.

Antes de acudir a una reunión de dogging es conveniente guardar todos los objetos de valor en un lugar seguro, incluso es mejor acudir sin ellos. No tener a disposición de desconocidos agendas o teléfonos donde puedan ser localizados. Y una vez terminada la sesión, no volver a casa por el camino habitual, por si acaso algún oportunista piensa seguirnos.

Las reglas de oro del dogging son: ir preparado para el sexo seguro, no practicar las sesiones en sitios donde pueda haber niños o transeúntes, mirar hasta ser invitado, acudir a la cita aseado y contribuir al anonimato de los participantes.