bisexuales

Muchas personas son completamente gays y se sienten atraídas únicamente por personas del mismo sexo. Otras son 100% heterosexuales, pero ¿qué sucede con los demás? Un porcentaje significativo de personas no se identifican con ninguna de estas dos categorías, ya que en algún momento de sus vidas han experimentado atracción sexual por personas de sexos diferentes. A estas personas se las denomina bisexuales. Dentro de la tradición occidental, se conocen la relaciones bisexuales desde la antigua Grecia, ya que según las fuentes que existe, este tipo de relaciones eran practicadas incluso por los propios reyes. Uno de ellos era Alejandro Magno.

Aunque se ha podido comprobar en gran variedad de formas en todas las sociedades humanas de las que existen registros, las relaciones bisexuales únicamente han sido estudiadas desde la segunda mitad del siglo XX y, todavía, existen desacuerdos sobre su naturaleza.

Las relaciones bisexuales son algo más frecuente en nuestros tiempos. Se debe en gran medida a la mayor deshinibición de la gente y a la curiosidad por probar nuevas experiencias en el campo del sexo.

Las relaciones bisexuales consiste en practicar sexo con personas de ambos sexos. Eso no convierte a esa persona en heterosexual u homosexual. Uno es capaz de sentir ganas de probar nuevas experiencias sexuales sin tener que incluir los sentimientos en ellas. La bisexualidad puede ser vivida como mera experiencia sexual o pueden darse circunstancias que te lleven hacia ella, una noche pasada de alcohol, sentimientos confusos o, simplemente, por diversión.

Las estadísticas muestran cómo en la época de la universidad es en la que más se experimentan las relaciones bisexuales. La sensación de libertad, la gente nueva que se conoce, las ganas de experimentar. Pero como en todos los aspectos de la vida no podemos generalizar. Muchas personas encuentran en la bisexualidad la situación perfecta y la viven sin ningún tipo de problema ni prejuicios.

La relaciones bisexuales tienen la ventaja de poder tener mayor variedad sexual, ya que se puede experimentar con parejas de ambos sexos. El campo se amplía ante la posibilidad de ligar con un hombre o con una mujer de manera indistinta. Otra ventaja es la multitud de posturas que se pueden realizar lo que aporta nuevas sensaciones. Como desventaja podemos ver la promiscuidad y, con ello, la exposición a enfermedades de transmisión sexual. Este riesgo evidentemente lo sufren todos los tipos de sexualidad, no únicamente la bisexualidad.