miedo

Aunque parezca extraño, raro o imposible de creer, a la intimidad o al sexo también se le puede tener miedo. Sobre todo, este miedo puede resultar algo chocante para aquellas personas que disfrutan de las relaciones sexuales plenamente y de una manera satisfactoria. Sin embargo, para algunas personas, existe y es completamente real.

Rechazo, asco o, incluso, miedo pueden ser algunas palabras que ayudan a describir la sensación que se puede llegar a tener en esos momentos. Los valores o creencias suelen ser los factores que inciden de una forma más significativa a la hora de estar a solas con la pareja, incidiendo en la construcción del miedo y, por último, es imprescindible no confundir el pudor con el miedo. El pudor nos protege la parte más sensible de cada uno o una pero, poco a poco, va desapareciendo según va aumentando la confianza Sin embargo, el exceso de pudor sí que puede generar anticipación a los miedos.

En bastantes ocasiones cuando estamos hablando de estas situaciones, de una manera automática pensamos que es debido únicamente a una situación traumática, una agresión sexual o un abuso. Es cierto que estas situaciones pueden ser la causantes de una aversión o fobia al sexo pero no todas las personas que sienten este miedo es debido a estas causas. Es por esto que al hablar de miedo tenemos que definir la naturaleza de este.

Miedo a enfrentarse a una relación, a la desnudez, al no saber que hacer, miedo a la penetración, al dolor, a revivir una situación dolorosa. La lista puede ser muy larga, pero hay que tener en cuenta que no son excluyentes entre sí, pero tampoco deben aparecer todos. Este miedo es normal que venga acompañado de estados de ansiedad, dificultando aún más la relajación y el disfrute de la situación y mucho menos de excitarse.

El miedo no tiene porqué ser negativo, al revés, nos puede ayudar a sobrevivir y a seguir caminando. El problema aparece cuando hay un exceso de miedo que puede generarnos algún bloqueo o dificultades también fuera de la cama, por ejemplo, a la hora de conocer a alguien. El miedo forma parte de nuestras emociones y por ello no podemos evitarlo.