beso

Besar es un arte que hay que dominar para ser un buen o buena seductora. Para un beso profundo, sensual y fogoso abre bien la boca, junto tus labios a los de tu pareja sin dudar en mezclar salivas. Las lenguas pueden encontrarse a mitad de camino, entrelazarse con la ayuda de movimientos circulares y después llegar al paladar, el interior de las mejillas, sin olvidarse de algún pequeño mordisco. Al poner todo el corazón en el beso, no queda mucha posibilidad de fallar, convirtiéndose los besos en verdaderos intercambios dignos de una escena de cine. Acuérdate que un beso no tiene por que ser una invitación a una experiencia sexual, puede resultar una ocasión perfecta para un intenso flirteo. A esto tenemos que añadir los pequeños trucos para aumentar el placer, el cosquilleo que sentimos al oír las palabras dulces o las caricias llenas de ternura.

En principio los besos sirven para improvisar y confirmar que sois compatibles. El aliento, algo muy desagradable, el beso debe ser algo fresco, sensual, la boca de tu pareja debe ser un manjar. Tanto durante la primera cita como en las siguientes, no hay cosa peor que una persona que tiene prisa o que quiere literalmente comerte la boca. Hay que llegar a la medida justa de ternura, tacto y agilidad. La saliva no es necesaria en demasía. No hay nada peor que un beso demasiado húmedo.

Con el paso de los años es habitual que el beso apasionado vaya disminuyendo en las parejas, tanto en el ámbito privado como en el público. Y la mayoría de las veces son los hombres quien menos muestras de cariño procesan a sus parejas.  La razón es muy sencilla, cuando los niños pasan de la infancia a la adolescencia, algunos se ven privados de los besos y otros mimos creyendo que ya son demasiado mayores para estas demostraciones de afecto tan efusivas. Por lo tanto las madres tienen que hacerles conscientes de esta situación y hacerles ver que el beso tiene que seguir presente en su adolescencia.

El beso en las zonas erógenas permiten alcanzar otra nueva dimensión, sexual en esta ocasión. En la nuca, senos, nalgas o lóbulos de las orejas son muy evocadores gracias a la cantidad de terminaciones nerviosas concentradas en esta zona.