speed dating

En las citas de speed dating se rellenan unas fichas según se van sucediendo los encuentros con cada persona. En estas fichas se indican los números o apodos, referencias de las personas a las que los participantes les gustaría volver a ver. A partir de ese momento, el organizador de la velada los pondrá en contacto si los dos participantes están de acuerdo. Como sucede con todo estos tipos de fenómenos sociales, este nuevo sistema para ligar se inspira un poco en la forma tradicional. Por ello el speed dating ha dado lugar a nuevas y sutiles formas de conocerse.

Una de estas nuevas maneras de conocerse es el wine-dating, un curso de enología entre solteros en el que casi sin querer se conoce a otras personas entre elixires de amor. Otra opción es el cook-dating, donde se aprende a cocinar y, al mismo tiempo, te acercar a la guapetona que está haciendo una maravillosa ensalada.

El término speed dating es una marca francesa establecida por Select&Perfect que ha llegado a introducirse en el lenguaje corriente. Como todo, existen bastantes listillos que han aprovechado esta tendencia y organizan este tipo de reuniones para encontrar en un tiempo récord a trabajadores o compradores. Como en todas las situaciones existen ventajas e inconvenientes en el speed dating.

El speed dating es un modo rápido de conocer gente e incluso de encontrar a una persona que responda a los criterios de selección que tenemos. No existe la ambigüedad en las demás personas, todos van a lo mismo, a conocer gente e intentar encontrar el amor de su vida. Es una buena ocasión para probar el lado más seductor. Además de ser una buena manera de aprender a hablar de uno mismo, a presentarse de darse valor a si mismo y aprovecharlo para otras futuras ocasiones.

Pero también el speed dating tiene algunos inconvenientes como la magia del destino, el lado excesivamente rápido de las citas saca lo más superficial y formal del juego de la seducción. Existe un tiempo que está limitado para conocer a la otra persona. El ego puede resultar dañado si nadie nos escoge. El no estar a la altura de las expectativas de los participantes.