fantasías sexuales

Llegamos a las dos últimas fantasías sexuales de los hombres. Muchos hombres se excitan mucho con la posibilidad de practicar sexo en público, en los baños de una discoteca, en una playa con gente o incluso mientras uno de los dos está conduciendo. Como se suele decir, soñar es gratis. El sexo público es algo arriesgado en la vida real, pero en la fantasía no tienes por qué preocuparte por ser arrestado por escándalo público. Y en la misma línea tenemos la práctica de sexo en lugares exóticos. La cama no parece el escenario preferido para las fantasías sexuales masculinas. En los sueños bien podemos ir a ese jacuzzi dónde nos hubiera gustado hacer el amor, en el reservado de esa discoteca o en ese callejón por donde apenas pasaba gente.

Pasamos a las mujeres y sus fantasías sexuales. Parece que a ellas también les gustan los cambios de roles. Según algún estudio realizado el papel que más les gusta a las chicas es el de bailarina que se desnuda al ritmo de una sensual melodía.

Otra de las fantasías sexuales femeninas es estar en la cama con otra mujer hermosa, pero sin la compañía de ningún varón. No es extraño fantasear con alguien del mismo sexo aunque seas heterosexual.

Aprovechando que a los chicos les gusta mirar, a ellas les gusta que las miren. Es una de las fantasías sexuales más recurrentes, con un bonito y sexual disfraz tenemos el pack completo para una gran noche de pasión.

La idea de ser dominada es otras de las fantasías sexuales con las que las mujeres fantasean, pero sólo la idea, por norma general las mujeres prefieren imaginar este tipo de escenas pero no quieren experimentarlas en la vida real. Vamos, que lo de 50 Sombras de Grey lo dejan para la ficción.

Por último, coinciden con los hombres en practicar sexo con un desconocido. Esta sensación las hace sentirse especialmente ilícita y fuera de la norma, gracias a las costumbres sociales establecidas. Ya sea con un cachas que se cruzó hace un momento o el camarero del restaurante que le llamó la atención por gracioso. Esta situación permite sentir la tensión de practicar sexo anónimo, sin los riesgos reales que pueden ocasionar.