preliminares

Como todos sabemos, la piel es el órgano más extenso del cuerpo humano ya que recubre toda nuestra anatomía. Pensando de esta manera, resultará un trabajo sencillo estimular nuestro órgano más grande. Dentro de las zonas erógenas de las que hemos hablado están las partes genitales, tanto del hombre como de la mujer, sin duda el punto caliente de unos buenos juegos preliminares. Una vez comenzamos los preliminares con besos y caricias es posible que lleguemos al momento de la masturbación. En el caso de los chicos, existen varias prácticas y diferentes formas de excitar a tu chico. Lo más importante es que sigas un ritmo progresivo y que utilices algún tipo de lubricante o algún tipo de aceite para que la sensación sea los más semejante posible a la penetración vaginal.

Si hablamos de la mujer, la excitación resulta mucho más compleja, por ese motivo, los preliminares son una parte fundamental del sexo para ellas. Prueba a masturbarte delante de tu pareja o dejar que sea el mismo, con la ayuda de saliva o también de algún lubricante, el que estimule el clítoris y te alga llegar al orgasmo.

Otras parejas prefieren introducir los juegos eróticos como una parte de los preliminares. Si este es tu caso o quieres intentarlo, tienes infinidad de posibilidades que harán que vuele vuestra imaginación y que vuestro deseo vaya creciendo poco a poco. Comienza con lubricantes, aceites aromáticos o comestibles para extender por todo el cuerpo de tu pareja con un masaje sensual por todas sus zonas erógenas. Otra alternativa puede ser la utilización de algún tipo de juguete sexual como un anillo vibrador o cualquier consolador para que lo utilice el chico y acaricie la zona genital de su pareja. Dependiendo de los gustos puedes jugar a algún juego que incluya vendar los ojos. Si tu pareja no ve, la excitación aumentará exponencialmente ya que se potenciarán otros sentidos como el gusto o el tacto. Es una sensación muy divertida y excitante.

Otra de las opciones para los preliminares puede ser juegos con la comida, como ya hemos visto en alguna película. ¿Eres capaz de mezclar la fruta, la nata y el chocolate con el sexo?