beso

Una de las claves para prácticamente todo en la vida es sentirse seguro de uno mismo. Con un beso pasa lo mismo. Cuando no dudas, cuando sabes lo que haces y cuando te relajas, eso se nota y, por su puesto, tu pareja también se dará cuenta. Por tanto, a la hora de besar hay que estar tranquilos, respira con normalidad, que tu pareja note seguridad y ganas porque, para que un beso sea apasionado, esto es fundamental. Si no corres el riesgo de que tus besos sean aburridos o incluso predecibles.

Puedes copiar a Baby en Dirty Dancing, un baile sexy, teniendo el control perfecto de su cuerpo, acercándose sin prisa a Patrick Swayze y los labios cada vez más cerca. ¡Eso si es tener seguridad! Y, por supuesto, recuerda que no siempre hay beso. Dejar a la pareja con la miel en los labios, cuando te acercas a él, también hará que aumente la pasión.

Aunque des un buen beso tomándote tu tiempo, un ritmo monótono también puede convertirlo en un aburrimiento. Así que busca la creatividad.

Muerde suavemente su labio inferior, muévete hacia sus orejas, pasa tu lengua por su lóbulo o muérdelo delicadamente. En el sexo vale casi todo y cuanto mayor variedad, mayor diversión para los dos. Prueba a jugar alrededor de su boca antes de darle el beso.

Una cosa que a los chicos le vuelven locos es probar el coito facial, que como su nombre indica, supone meter la lengua en su boca e imitar los movimientos de la pelvis durante el coito. Parece una tontería pero a los chicos les pone a 100.

La originalidad debe ir más allá del beso. Puedes imitar algún beso de la ficción y que te parezca memorable.

A veces, escuchar a la pareja es lo más complicado, porque hablar de sexo o de las preferencias sexuales de cada uno nos da vergüenza. A cada persona le gustan cosas diferentes y, por lo tanto, no debemos presuponer que lo que le gusta a las chicas les ha de gustar también a los chicos. Esto también pasa a la hora de dar un beso. Por eso, lo mejor es escuchar a la pareja para descubrir qué es lo que realmente más le gusta. Lo mejor es hablarlo aunque existen otras maneras de escuchar, como ver como reacciona su cuerpo.