misionero

Aunque con el paso de los años hemos ido incluyendo juguetes, lubricantes o muchas posturas del kamasutra, para muchas parejas el misionero sigue siendo la mejor práctica o, por lo menos, la más habitual en las relaciones. Cuando pensamos en el sexo entre un hombre y una mujer, pocos somos capaces de imaginar, de primeras, algo diferente a la postura del misionero. Es la práctica sexual por excelencia. Aquella que hacemos en las primeras relaciones, que permite un plus de romanticismo al permitirnos el hecho tan sutil y romántico de mirarnos a los ojos mientras estamos en plena relación sexual además de, por otro lado,  permitir un mayor contacto físico entre los dos cuerpos.

El misionero es la postura sexual más natural, ya que es una postura frente a frente. Ella tumbada boca arriba, con las piernas más o menos abiertas, mientras él está tumbado encima apoyándose en sus codos y rodillas para no hacerse ningún daño. Colocado entre sus muslos, el hombre penetra a la mujer. Si únicamente nos limitamos a las sensaciones físicas, esta postura es la más eficaz en términos de placer femenino. Para un orgasmo clitoriano son mucho más eficaces otras posturas.

De todas maneras, si tu pareja coge un buen ángulo, las paredes vaginales y el punto G pueden estimularse perfectamente. Tú debes encontrar la postura adecuada para obtener el mejor contacto posible entre su pubis y tu clítoris. Algunas mujeres colocan un cojín bajo sus nalgas para aumentar el placer. Por enumerar algún inconveniente del misionero, es una postura que apenas deja libertad de movimiento a la mujer, ya que el hombre lo controla todo, el ritmo, la intensidad y hasta la profundidad de la penetración.

Aunque el misionero cuenta con una reputación banal y rutinaria, es la postura que mejor se adapta a las primeras veces, ya que es fácil y natural. También es perfecta para relaciones románticas, los cuerpos están constantemente en contacto, se pueden mirar a los ojos y besarse.

Aunque lo normal es comenzar con el misionero, te recomendamos disfrutar del sexo sin aburrirte, así que prueba diferentes posturas derivadas de esta o algunas otras que no impliquen quedarse en posición horizontal.