Todo el mundo sabe cómo se hace, bajamos la luz, nos quitamos la ropa y  ¡al lío! Hasta ese punto todo perfecto pero, de ahí a conseguir las mejores relaciones sexuales posibles hay un trecho, así que comenzaremos por las cosas básicas y los consejos elementales que se aprenden en la adolescencia. Existen algunos trucos que te servirán para catapultar tu habitación hacia un completo laberinto de pasiones. ¿Has pensado alguna vez que las relaciones sexuales son como los videojuegos? Puedes pasar al siguiente nivel o quedarte en el mismo toda la vida, la decisión es tuya.

La diferencia entre tener buen sexo y sexo normal es que para el bueno es necesario abrir la mente y despojarse de tabús, clichés y estereotipos. Por ese motivo, antes de disfrutar de tus relaciones sexuales hay que dejar cualquier tipo de prejuicio fuera de la habitación. ¿Si tu pareja te dice que le susurres una canción mientras te chupa el pie derecho? ¡Qué más da! Lo importante es que tú también disfrutes. Como en el amor y en la guerra, todo vale. No te debe importar lo que diga o haga la gente. Si los dos disfrutáis física y emocionalmente, entonces no te dejes influenciar por lo que digan los demás o lo que oigas por ahí. No lo juzges. Si lo haces lo único que conseguirás será que tu pareja no vuelva a sugerir nada nuevo, y la rutina se adueñará de la relación.

Tener relaciones sexuales de calidad no depende únicamente de las posturas y la destreza que ambos tengáis en la cama, hay muchos factores que influyen. No hay nada más sexy que la confianza. Se debe actuar como si estuvieráis seguros de vosotros mismos incluso cuando no le estéis. Es la única manera de experimentar, así que no os avergoncéis ni os retraigáis. Trabajar la confianza de la pareja también funciona muy bien en la cama. Podéis intercambiar los roles debajo de las sábanas, dejar que sea el otro el que lleve la iniciativa. Toca a tu pareja antes de comenzar, elije las posturas en las que domines la situación y muéstrale que es lo que más te gusta y como prefieres que te toque. Luego le tocará a él o viceversa.