En pleno siglo XXI aún existen personas que consideran a las mujeres frágiles, románticas y menos interesadas en el sexo que los hombres. Y nada más lejos de la realidad. Cada persona es un mundo, habrá mujeres a las que les guste más que a otras, pero sucede de igual manera con los hombres. Es decir, la mayoría de cosas que dicen sobre ellas no tiene nada que ver con el género, sino con la persona.

Vamos a desmontar unas cuantas afirmaciones que se han dicho hasta la saciedad sobre las mujeres y el sexo. Y es que, simplemente, porque una cosa se repite muchas veces no se convierte en realidad.

Se dice que los hombres siempre tienen ganas de practicar sexo y que a las mujeres se les pasa. Pues bien, puede que anatómicamente sea más fácil que un hombre se excite, pero eso no significa que ellas tengan menos deseo, sino que simplemente viven su sexualidad de otra manera.

Muchas mujeres se conocen mejor, exploran sus zonas erógenas y saben perfectamente qué es y cómo les gusta. No hay que presuponer por tanto que ellas tienen menos deseo porque ningún hombre puede saber a ciencia cierta cuánto deseo sexual sienten.

¿Quién es nadie para decidir si el sexo tiene más o menos importancia para las mujeres? Habrá algunas para las que sea algo secundario en su vida y habrá otras que vivan el sexo como una necesidad fisiológica. No hay nada malo en ninguna de las dos formas de vida, pero basta ya de pensar que para los hombres es más importante es sexo, porque, ¿a quién no le gusta disfrutar en la cama?

Al igual que a los hombres, a muchas mujeres también les preocupa la rutina en las relaciones sexuales, sienten vértigo al pensar en estar con un sólo hombre el resto de su vida o tienen fantasías sexuales con otros hombres. Y no pasa nada, cada una es de una manera, y la sociedad no debe imponer que formes una familia y que te olvides del sexo.

No es cierto que las mujeres hablen más de sexo con sus amigas que los hombres. Es cierto que a muchas de ellas les cuesta menos expresar sus impresiones y sentimientos con amigas íntimas, pero los hombres también son capaces de hablar de sexo. Una persona, indiferentemente del género que sea, si respeta a su pareja no airea los detalles de su vida íntima.