abstinencia sexual

Para intentar entender algún aspecto que pueda resultar negativo sobre la abstinencia sexual, primero debemos ser conscientes de los beneficios que tiene el hecho de mantener relaciones sexuales de manera regular. Todos sabemos que posee unos pocos beneficios para la salud, ya no sólo como nivel físico sino emocional. Además de ser unos cuantos, está demostrado científicamente en muchos de los casos. Por estos motivos no es aconsejable comenzar una abstinencia sexual.

La práctica de sexo de forma habitual mejora el rendimiento del sistema inmunológico, las defensas se activan, por eso resistimos mejor frente a la invasión de virus o bacterias. Previene los problemas cardíacos como los infartos. Estimula el sistema circulatorio, el oxígeno llega mejor a todas las células del cuerpo y se activa la capacidad de la memoria. Mejora el estado de ánimo, por lo que prevenimos estados de depresión y, cómo no, el estrés. Mejoramos la autoestima, nos sentimos más seguros y más atractivos. Ayuda a adelgazar, ya que es uno de los mejores ejercicios aeróbicos que existe. Con todos estos beneficios como es posible mantener una abstinencia sexual.

La práctica habitual de relaciones sexuales mejora el sentimiento de bienestar general del organismo hasta el punto que se ha demostrado que es capaz de disminuir la sensación de dolor. Sobre todo en las mujeres activa la liberación de determinadas hormonas como las endorfinas y la oxitocina. Creo que hemos enumerado todos los beneficios, el caso es que cuando una persona está habituada a practicar sexo de manera regular, el hecho de comenzar una abstinencia sexual de golpe no suele ser aconsejable, porque igual que todo lo que acabamos de exponer, empieza a ocurrir todo lo contrario, el sistema inmune se viene abajo, el estado de ánimo empeora, etc.

Luego, cada persona es un mundo a la hora de llevar la abstinencia sexual, no es lo mismo que lo hayas escogido por voluntad propia, a que lleves tiempo sin tener relaciones porque no encuentras la persona adecuada y, en el fondo, las ganas si existen. Estas situaciones llevadas al extremo, pueden generar estados de ansiedad, estrés, mal humor, insomnio y tensión muscular generalizada.

Existen otros casos en el que aparece la abstinencia sexual y es cuando nuestra libido desaparece debido a diferentes factores como la monotonía, el estrés o el cansancio.