Lo que esperas de tu pareja es un enemigo habitual en cualquier relación. Ante muchos ámbitos de nuestra vida tenemos expectativas sobre cómo desearíamos que salieran las cosas, lo correcto, lo que sería mejor para todos o lo que esperamos de los demás en una situación, pero no siempre sabemos manejar que la expectativa no es controlable ni realista y puede que no se adecue a lo que ocurra, no siendo responsabilidad nuestra que todo hubiera ido tal y como planeábamos ante esa expectativa deseada. Puede que deseemos una relación idílica como las de las películas, pero hay que saber que los besos en la ficción son eso, de película.

De la misma forma que en muchaos áreas, el personal, laboral y sentimental, el sexo es una más de las esferas en las que tenemos la mala costumbre de esperar que las cosas salgan de una cierta manera, bien por la idea preconcebida a veces acertada o a veces equivocada que nos hacemos de la otra persona, o bien porque simplemente estamos dejando volar lo que nos gustaría que ocurriese sin tener en cuenta ni las condiciones, a la otra persona o la propia situación en el que cada uno de nosotros nos encontramos. Aspectos como la falta de confianza o de complicidad, el haber tenido un mal día, una época mala en el trabajo o no dedicarle el tiempo oportuno a la relación pueden hacer que las expectativas de ese encuentro sexual se vean frustradas y eso conllevará sensaciones muy dispares desde el alejamiento, la desesperación, el enfado lo que puede provocar volcar toda la rabia contra la otra persona o sólo una caída del estado de ánimo por no haber ocurrido lo que se esperaba.

Como en cualquier otra esfera se debe tratar siguiendo varias pautas que debemos tener en cuenta para prevenir que una expectativa frustrada en una relación sexual afecte a un enfado con la pareja o a un problema que se convierta en una distancia mayor de salvar. Poco a poco iremos viendo como siguiendo unas pautas sencillas podremos salvar este tipo de situaciones.