genofobia

La genofobia, también conocida como coitofobia, es un miedo irracional al sexo o a las relaciones sexuales. Dicho de otro modo, la persona experimenta una repulsión grave no sólo a la práctica sexual sino a cualquier actividad relacionada con el mismo. Los afectados por la genofobia pueden experimentar importantes complicaciones, en especial aquellos que mantienen una relación de pareja estable con quien lógicamente tienen una interacción sexual.

Cuando hablan con su pareja de este tipo de relaciones o intentan ponerlas en práctica, experimentan una serie de síntomas típicos, como, por ejemplo, ataques de pánico, respiración rápida, pulso acelerado, sudoración, sequedad de boca, dolor de estómago o incapacidad para concluir con éxito cualquier relación sexual.

La consecuencia directa de la genofobia suele se lo que para algunos es conocido como asexualidad, o dicho de otra manera, evitar todo contacto sexual. El siguiente y habitual paso de este trastorno suele ser el desarrollo de una depresión.

¿Cuáles son las causas que producen la genofobia? Pues no podemos descartar que aparezca sin ninguna razón específica, pero las principales son:

  • Alguna experiencia traumática, en la mayoría de las ocasiones derivadas de haber padecido algún tipo de abuso sexual. Disfunciones sexuales, tales como la impotencia en los varones o dispareunia en las mujeres.
  • El miedo a contraer enfermedades de transmisión sexual, que hace que se descarten el mantener relaciones, desechando incluso mantenerlas con protección.
  • En ocasiones, la xenofobia resulta una consecuencia de la visualización durante la infancia de material visual con contenido sexual que se mantienen latentes en el subconsciente para comenzar a manifestarse a partir de la adolescencia.

El tratamiento de la genofobia es igual al resto de las fobias, terapia o medicación. No debemos descartar que esta fobia esté producida por alguna razón fisiológica. Después podemos acudir a un especialista con el objetivo de someterse a terapia que ayude a detectar el origen del problema para aportar soluciones. Finalmente se pueden utilizar medicamentos para tratarla especialmente si es producida por algún tipo de disfunción física.

Si la persona afectada de genofobia tiene una relación estable, la terapia de pareja puede resultar muy aconsejable y útil en estos casos.