higiene

El órgano sexual femenino necesita una higiene específica respecto al resto del cuerpo para evitar la proliferación de gérmenes. ¿Cuáles son los actos que debemos hacer y cuáles los que debemos evitar? Esta es la pregunta que muchas mujeres se hacen, la gran pregunta de su higiene diaria. Geles específicos, recomendaciones no muy claras, consultas contradictorias. Seguro que has oído y leído mil cosas diferentes sobre qué debes y qué no debes hacer y, por eso, vamos a tratar de aclarar un poco las diferentes dudas que suelen surgir. Aprende lo que debes hacer en tu día a día o antes y después de practicar sexo, por muy variado que sea.

Para evitar la proliferación de microbios en esta parte del cuerpo, conviene lavarse una vez al día. Estamos hablando de aseo externo sólo, porque el interior de la vagina se auto limpia. Puedes lavarte hasta dos veces en caso de calor y de sudor excesivo, pero no más. Lo mismo cuando te viene la menstruación. También es recomendable la higiene después de haber mantenido relaciones sexuales, Por último, sécate con una toalla limpia después de la ducha para eliminar resto de humedad.

La vagina protege un conjunto de bacterias llamado flora, cuyo equilibrio conviene respetar. Por lo tanto, es importante desterrar los productos decapantes y desinfectantes, agresivos y ni hablar de geles de ducha habituales. Para tu higiene íntima elige un gel suave, sin jabón ni perfume, con pH neutro y que respete la acidez natural de la vagina. Por otro lado, evita aplicar cualquier producto de belleza sobre la zona.

La toallitas se pueden utilizar de cuando en cuando, siempre que sean suaves y sin alcohol. Hoy en día hay específicas para la higiene íntima en tamaños pequeños que puedes llevar en el bolso para cualquier ocasión.

Aunque parezca una práctica muy antigua, hay quien hoy en día cree que lavarse bien después del coito puede reducir el riesgo de un embarazo no deseado. Esto es absolutamente ineficaz y además favorece el desarrollo de micosis e infecciones. De hecho, esta higiene interna puede romper el equilibrio de la flora vaginal, cambiando el pH, por lo que no es nada recomendable.

Conviene tener en cuenta que hay que tener mucho cuidado con el exceso de limpieza. Después de cada regla puedes hacer una ducha vaginal al mes, con agua clara, pero el resto del tiempo sólo haz una higiene externa.