mitos sexuales

También existen muchos mitos sexuales acerca de la eyaculación precoz masculina. Vamos a recordar algunos. Por ejemplo uno de los mitos sexuales sobre este tema es que se piensa que el hombre que eyacula antes de realizar la penetración padece eyaculación precoz. Algo incierto, esto no indica que se trate de esta disfunción sexual. Tampoco debemos creer que la eyaculación precoz es exclusiva de hombre adolescentes y adultos jóvenes. Con menor frecuencia pero también puede afectar a hombres de mayor edad.

Los trastornos y malformaciones físicas causan la eyaculación precoz también es falso. Así como que mucho deseo sexual es característico de un eyaculador precoz. El deseo sexual no tiene nada que ver con la precocidad. El último de los mitos sexuales referido a la eyaculación precoz es que se puede curar mediante pomadas o una intervención quirúrgica. Falso ya que ninguno de estos remedios curan la eyaculación precoz.

También existen mitos sexuales referidos a la sexualidad de la mujer, como que su sexualidad termina con la llegada de la menopausia. Algo completamente falso, el sexo durante la menopausia es muy gratificante y aún después de esta.

Otro de los mitos sexuales femeninos más habituales que cuanto mayor sea el pene, mayor será el placer. El tamaño no importa. Quizás un pene más grande puede ser molesto y no estimular el primer tercio de la vagina que es el más sensitivo y donde se encuentra el Punto G.

Que el orgasmo llegue únicamente con la penetración del pene y que mantener relaciones sexuales durante la menstruación no es una sensación saludable también son algunos de los mitos sexuales respecto a la mujer. Algunas mujeres tiene orgasmos cuando son penetradas y otras necesitan una estimulación directa del clítoris. El sexo durante la menstruación puede ser igual de placentero que si la mujer no estuviera menstruando.

Un tema tan importante como la sexualidad se debe tratar con la importancia que merece. Por eso todas las personas que quiera comenzar o mejorar su vida sexual debe leer, comentar e informarse al respecto. Y sobre todo no creer cualquiera de los mitos sexuales que aquí hemos enumerado o algunos otros.