Los problemas sexuales masculinos pueden ser ocasionales o permanentes, pueden ser de origen orgánico o psicológico. De la misma forma, cualquiera que fuera su causa pueden afectar de manera emocional y psicológica a cualquier persona. La autoestima suele disminuir cuando se padece alguno de los problemas sexuales más comunes. Los tratamientos suelen dar buenos resultados y en la mayoría de los casos estos inconvenientes se solucionan.

Los problemas sexuales masculinos se definen como la dificultad que experimenta un hombre durante cualquier etapa del acto sexual, ya sea durante la etapa inicial del deseo, la de excitación, la del orgasmo o la posterior del orgasmo. Este tipo de dificultadas impiden que el hombre y su pareja disfruten de la actividad sexual.

Un de los problemas sexuales más comunes es la eyaculación precoz. Este problema impide al hombre controlar voluntariamente su reflejo eyaculatoria, por eso debido a un bajo grado de excitación, alcanza el orgasmo. Es por eso que el orgasmo que alcanza el hombre que padece eyaculación precoz, es poco placentero. El pronóstico para estos pacientes es bueno ya que la mayoría de los casos se solucionan con terapia sexual adecuada. Un psicólogo o un sexólogo son los profesionales que tratan estos casos. Si el problema fuera clínico, se receta al paciente un medicamento que retarda o elimina el problema.

La disfunción eréctil también es uno de los problemas sexuales más habituales en los varones. Se trata de la incapacidad de mantener una erección que permita tener una relación sexual satisfactoria. Por norma general tiene una causa física, enfermedad, lesión o efectos secundarios de medicamentos. El médico puede recomendar varios tratamientos. Muchos hombres logran solucionar el problema cambiando algunos hábitos en su vida como realizar ejercicio físico, bajar peso o dejar de fumar.

Otro de los problemas sexuales masculinos es la falta de deseo sexual o deseo sexual inhibido. Este inconveniente refiere al bajo nivel de interés sexual. El hombre que padece este problema no iniciará un encuentro sexual ni tendrá una respuesta satisfactoria a estímulos sexuales por parte de su pareja. El deseo sexual inhibido no se soluciona con medicamentos. Requiere terapia sexual y psicológica. A veces es necesaria terapia de pareja previa al tratamiento psicológico del hombre afectado.