sadomasoquismo

En las prácticas sadomasoquistas, el dolor es la fuente de placer. Por lo tanto, se utiliza en el marco de una relación sexual para disfrutar. El sadomasoquismo es una práctica sexual que usa el dolor, la dominación o incluso la humillación como búsqueda del placer. Sadomasoquismo viene de dos términos, sadismo y masoquismo. El sadismo consiste, por parte de una persona, a infligir sufrimiento al objeto de su deseo para acceder al placer. El masoquismo, al contrario, consiste en recibir y necesitar, este sufrimiento para alcanzar el mismo placer. La pareja por lo tanto, establece una relación de dominante-dominado. La puesta en práctica de violencia verbal y servicios corporales les va a proporcionar una satisfacción intensa.

No debemos confundir el bondage con el sadomasoquismo. Aunque en la actualidad el uso de esposas, e incluso látigos, es una forma de amenizar la vida sexual, el verdadero sado está en otro nivel. Para empezar necesitamos una puesta en escena particular. Esto explica que se suela practicar en clubes especializados. Cada miembro se viste con prendas que definen su estatus y utiliza diferentes instrumentos. Las máscaras, esposas, cuerdas o cadenas son las más utilizadas. El maestro se entrega a todo tipo de rituales para someter a su esclavo. En un punto de vista de humillación, podrá obligar a su pareja a adoptar posturas desagradables, atarla, utilizar la violencia verbal o infligirle torturas físicas.

Considerado durante mucho tiempo una práctica desviada y reprensible, estaba reservado a ciertos medios, como las redes de prostitución. Excepto en el ámbito del intercambio o del bondage, el sadomasoquismo ha dejado de ser un tabú. No obstante, el verdadero sado, el que hace daño, sigue siendo una práctica marginal, que cada vez cuenta con más adeptos. Romper la monotonía, realizar una fantasía, dar placer a su pareja son razones para dar una vuelta por el club.

El sadomasoquismo todavía está muy condenado por la sociedad. Se deben fijar límites para evitar patinazos. La pareja deberá haber establecido un código que, al usarlo por la persona que se somete, marca la detención inmediata sin discusión. La seguridad no es negociable.