Besos

Para la psicóloga, Claudia Badilla Piñeiro de la Clínica Ciudad del Mar y especialista en neuropsicología, los besos son un tipo de conducta que involucra una participación de factores neurobiológicos, psicológicos y socio culturales. La neuropsicología revela que zona oral representa una importante región sensitiva de nuestro cuerpo. Mediante ella percibimos una serie de sensaciones de distinta modalidad sensorial. Gracias a sus terminaciones nerviosas que conducen información del entorno a nuestro cerebro. Desde esa perspectiva, los besos permiten activar circuitos cerebrales. Entonces se produce una secreción de sustancias involucradas en el comportamiento romántico. Es decir, en la forma que pensamos, sentimos y actuamos en relación con otro por el que se siente atracción.

Es de esta manera como se plantea que los besos estimulan un aumento de testosterona que alimenta el deseo sexual. Lo mismo pasa con la producción de adrenalina y noradrenalina. tienen que ver con la activación del organismo que se orienta a la búsqueda del otro y de experiencias sensuales.

Aparte los besos en la interacción de la pareja estimulan la dopamina y oxitocina también secretadas que se relacionan con la posibilidad de experimentar placer y que favorece el establecimiento de relaciones de pareja. También estimula la feniletilamina llamada la “hormona del amor” porque tiene que ver con la sensación de bienestar, comodidad y confianza. Favorece el deseo de permanecer juntos en el tiempo.

En un sentido evolutivo, Claudia Badilla indica que los besos favorecen la conducta sexual y asegura la procreación. Ahora como conducta, corrobora la aseveración de Oxford. Activan una respuesta en el organismo que favorece el inicio y la manutención de la interacción, comunicación y erotización de la relación de pareja.

Revela que los besos ayudan a reactivar emociones en una relación que ha logrado estabilidad en el tiempo. “Las endorfinas liberadas en el beso ayudan a regular el ánimo, la ansiedad y proporcionan sensación de bienestar”. Algunas personas indican que calma la necesidad de sentirse aceptado y perteneciente, proporcionando seguridad.

Ahora si uno considera o le han dicho que da los besos mal, además de reavivar la relación le propone:

Cuidar higiene bucal y aliento.

Estimular el contacto corporal durante los besos.

Centrarse en los sensorial más que en pensar en el aspecto técnico o mecánica del beso.

Buscar ese contacto favorecerá establecer sintonía con el otro.