Recibir caricias, es muy agradable. Y acariciar crea un bienestar entre dos personas. Las caricias son un lenguaje corporal diferente de la palabra. La caricia completa la palabra, la profundiza y transforma un intercambio amoroso verbal en un cuerpo a cuerpo, que permite comunicar con profundidad.

Las caricias ayudan a situarse en los límites de nuestro cuerpo. Tocar la superficie de nuestro cuerpo permite se más consciente, apreciarlo mejor. En algunos casos esto se siente aún más, como por ejemplo en el caso de una persona que ha perdido mucho peso. A menudo, suele resultar complicado acostumbrarse a su nuevo cuerpo.

Gracias a las generosas caricias conseguirá sentir su cuerpo transformado. Lo mismo ocurre después de una operación quirúrgica, ya sea estética o negativa. Incluso cuando se ha hecho un régimen o sufrido una operación, que nos acaricien nos permite sentirnos mejor. Solamente por el hecho de sentirnos amados o deseados.

Cuando nos dejamos acariciar, nos convertimos, por unos instantes, en un niño pequeño que se deja acariciar. Y resulta muy agradable. Ya no necesitamos parecer adultos, responsables, podemos dejar que se exprese al niño que se esconde en nosotros. Ésta es la razón por la que mediante caricias preliminares, los enamorados suelen utilizar palabras cariñosas, que también se podrían decir a un niño. Es perfectamente normal y agradable.

La caricias no son monedas de cambio. No se acaricia pensando que se trata de una inversión. No es un gesto comercial, sino siempre afectivo. Y ésta es la razón por la que es extremadamente preciosa, en un mundo cada vez más materialista. La prueba es que puedes comprar un masaje, pero no una caricia.

En la superficie de nuestro cuerpo se encuentran captores de sensaciones voluptuosas, sensaciones de placer y excitación sexual. Estos captores no funcionan continuamente. Las caricias son como estárteres que encienden los corpúsculos de la voluptuosidad. Ponen en funcionamiento la excitación sexual. Ésta es la razón por la que las caricias forman parte de los preliminares que hay que respetar.

¿Qué sería de la sexualidad si cuyo único objetivo fuese a penetración? Sería bastante triste y muchos menos excitante y agradable. Gracias a las caricias que varían de manera ínfima, el placer siempre es diferente y puede alcanzar puntos muy altos.