Los dolores en la zona íntima a la hora de mantener relaciones sexuales es una causa frecuente de visita al ginecólogo en la actualidad. En muchas ocasiones se debe a la sequedad vaginal, dolores que pueden aparecer por varios motivos. Esto se traduce en falta de deseo sexual o incluso de excitación sexual. Una de las soluciones más habitual, es el uso de hidratantes y lubricantes para aliviar la sequedad vaginal.

La sequedad vaginal es un problema común que padecen las mujeres en distintas etapas de su vida. El periodo de la menopausia es uno de los más frecuentes en la que se sufre este tipo de afección. Sin embargo las mujeres  que están cerca de los 30 también pueden sufrir la falta de lubricación vaginal, causando dolores durante la penetración. Algo, que a la larga, desemboca en una disminución del deseo sexual.

La sequedad vaginal aparece cuando los tejidos de la vagina no están lubricados. Esto se debe, normalmente, a una disminución hormonal, algo propio en las mujeres con menopausia. Los estrógenos, un tipo de hormona sexual femenina, son los encargados de mantener los tejidos de la vagina lubricados y saludables. Por norma, el revestimiento de la vagina produce un líquido lubricante transparente. Este provoca que las relaciones sexuales no causen dolores. Los niveles de estrógenos disminuyen, el tejido vaginal se encoge y se vuelve grueso, provocando sequedad e inflamación. La principal causa de la disminución de los estrógenos es la menopausia.

Los síntomas más comunes producidos por la falta de lubricación vaginal son picor genital, flujo escaso o infecciones vaginales y urinarias. Además, suele producir molestias y dolores durante las relaciones sexuales.

La sequedad vaginal es un problema más común de lo que parece, pues alrededor de la mitad de las mujeres la padecen. La solución más eficaz para tratar la sequedad reside en el uso de geles vaginales. Estos lubrican e hidratan la zona. La función hidratante corrige los síntomas causados por la sequedad. La lubricación consiste en mejorar la actividad sexual y a ayudar a que las relaciones sean más placenteras. Dejando a un lado las molestias y posibles dolores vaginales, especialmente durante la penetración.